Flechazos

UN HALLAZGO INUSUAL

Recientemente se encontraron restos cerámicos precolombinos en el Valle de Sébaco, que sugieren influencias de diversas regiones del Norte de Mesoamerica, Teotihuacan y de la zona Maya. Claramente se nota la influencia a través de figuras esgrafiadas en fragmentos de cerámica encontrados. Se cree que la técnica de esgrafiar o esgrafiado, se remonta al 500 antes de Cristo. El profesor norteamericano Peter Tompkins, autor del magnífico libro “EL MISTERIO DE LAS PIRAMIDES MEXICANAS” 1976, pag. 307. muestra, tal como representaban los astrónomos aborígenes al planeta Venus como una estrella matutina en el periodo de mayo, como un platillo de gran tamaño, con dos apéndices en forma de alas, observada desde el centro de un juego de pelota, en donde se ve, el referido planeta, en su asención (figuras sacadas de los Códices de Dresde, Mendoza y el de Borgia).
No cabe la menor duda que los astrónomos indígenas precolombinos del Valle de Sébaco, observaban y representaban, de igual manera, al planeta Venus. Permitiendo conocer el influjo norteño llegado al Gran valle de Sébaco. Véase y compare la foto sacada de los códices por Tompkins, con la del fragmento cerámico encontrado en Sébaco.
Por si queda alguna duda del adelantado conocimiento astronómico que poseían los indios de Sébaco, basta recordar el antiguo calendario Lunar de 28 días, esculpido (figura rupestre) en un santuario especial, al Norte de Chagüitillo, en el mismo Valle de Sébaco.
También fue encontrado una cabeza de serpiente emplumada, esgrafiada en un fragmento de cerámica. Asociada con el antiguo culto a la serpiente en las principales culturas del altiplano mexicano.

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